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Alimentación durante el periodo de lactancia

Durante la lactancia, los requerimientos nutricionales de la madre aumentan para poder sustentar el crecimiento y desarrollo del niño(a), así como también el metabolismo y desarrollo de la glándula mamaria, del cual la composición nutricional de la leche materna es influenciada en parte por la alimentación de la madre. Durante este período debe alimentarse lo más completa y variadamente posible, esto favorece además el contacto precoz del niño(a) con nuevos sabores, es fundamental incentivar el consumo de alimentos que contengan calcio, en especial lácteos (leche, yogurt, leche cultivada, quesos blancos), con el fin de llegar a las recomendaciones de ingesta, en especial en los primeros 6 meses postparto.

Otros alimentos para llevar una dieta acorde a estas necesidades se basan en proteínas, frutas, verduras, cereales, grasas, vitaminas, minerales (como hierro, calcio y ácido fólico) y mucho líquido, por lo tanto, la necesidad adicional de energía para una nodriza con estado nutricional normal es de 500 Kcal. y de 15 g diarios de proteínas, la mayoría de las vitaminas y los minerales en esta etapa se encuentran aumentados entre 25 a 50% lo que significa que, más que aumentar el volumen de alimentos a ingerir, se requiere de una selección adecuada de ellos.

No podemos olvidar, que se debe tener preocupación en el aporte del tipo de ácidos grasos esenciales la serie omega 3 (EPA y DHA) ya que su síntesis es limitada y su biodisponibilidad depende del aporte a través de los alimentos que se ingieren. Es fundamental el consumo de pescados, especialmente grasos. Estudios nacionales han demostrado que el consumo de sólo ½ tarro de jurel en conserva durante 2 días en la semana aumenta el contenido de DHA en la leche materna.

Nataly Espinoza, nutricionista de Clínica Andes Salud El Loa, entrega recomendaciones al respecto:

  • Tenga en cuenta que “comer bien” no significa ni comer mucho ni comer basándose en alimentos de alto costo monetario.
  • La alimentación debe ser variada y equilibrada.
  • Seleccione los alimentos en función de su calidad y no de la cantidad.
  • Establezca una dieta fraccionada durante todo el día.
  • No se salte ninguna comida principal, así evita picar entre horas y con ello desequilibrar su alimentación.
  • Coma despacio, masticando bien los alimentos, en ambiente relajado, tranquilo, evitando distracciones.
  • La leche o los derivados de ella deben estar presentes en cada una de las comidas.
  • Evite frituras
  • Las frutas y verduras deben de estar presentes cada día.
  • Asegure un aporte de líquidos suficiente.
  • No consuma alcohol, ya que tiene la particularidad de pasar a la leche.
  • Evite dietas restrictivas, y mucho más si son para perder peso. Esta idea se debe dejar para otro momento menos comprometido.