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Día Internacional del Cáncer: Hábitos alimenticios

El Cáncer es la segunda causa de muerte a nivel nacional, por lo que se vuelve urgente tomar medidas preventivas para disminuir los factores de riesgo que pueden llevar al diagnóstico de esta enfermedad. Uno de estos factores, transversal para prácticamente todos los tipos de Cáncer, son los buenos hábitos alimenticios y cómo estos se relacionan con una actividad física y el consumo de alimentos saludables.

Entre las recomendaciones que entrega el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer se encuentran: mantener un peso saludable limitando el consumo de alimentos altos en calorías, azúcares y grasas, y aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres. Así como también, se recomienda incrementar la actividad física y limitar el consumo de carnes rojas y sal, así como también se debe evitar el consumir alcohol y priorizar una alimentación variada, con diversidad en vitaminas, para así evitar los suplementos multi vitamínicos.

Por lo que el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer entregó recomendaciones para la prevención, las cuales están alineadas con las acciones que realizan los nutricionistas tanto en la promoción como en la prevención de la enfermedad.

  1. Mantener un peso saludable y limitar el consumo de alimentos ricos en calorías, azúcares y grasas: La malnutrición por exceso y el consumo de alimentos altos en calorías, azúcares y grasas constituyen un factor de riesgo para cáncer de hígado, próstata avanzada, ovario, vesícula, riñón, colon, esófago, mama postmenopáusico, páncreas, útero y estómago.
  2. Ser físicamente activo: De forma moderada equivale a caminar rápido por al menos 30 minutos diarios. Limitar hábitos sedentarios, como ver televisión, utilizar escaleras mecánicas, permanecer mucho tiempo sentado o acostado. El sedentarismo constituye un factor de riesgo para cáncer de útero, mama postmenopáusico y colon.
  3. Aumentar el consumo de frutas, verduras y legumbres: La recomendación de consumo poblacional de frutas y verduras de todos los colores deberá ser de a lo menos 600 gramos diarios o 5 porciones. El consumo de frutas, verduras y leguminosas constituyen un factor protector para cáncer de colon y recto, pulmón, boca, faringe y laringe.
  4. Limitar el consumo de carnes rojas y evitar consumo de carnes procesadas: El consumo de carnes rojas no debe superar los 500 gramos a la semana. El consumo de carnes procesadas (cecinas, longanizas, vienesas, jamones) debe ser ocasional (1 a 2 veces por mes). El consumo de carnes rojas y carnes procesadas incrementan el riesgo para cáncer de colon, recto y estómago.
  5. No consumir alcohol: El consumo de alcohol constituye un factor de riesgo para cáncer de boca, faringe, laringe, esófago, estómago, hígado, colon, recto, vesícula y mama. Advertencia: No existe un límite seguro para alcohol
  6. Disminuir el consumo de sal: Limitar el consumo de sal y alimentos procesados que la contengan (conservas o marinados) y no consumir más de 5gr de sal al día. El consumo de sal mayor a 5 gramos al día es un factor de riesgo para cáncer de estómago, uno de los canceres más comunes en Chile
  7. El consumo de suplementos multivitamínicos no está asociado a la prevención del cáncer: Para una persona sana, lo realmente importante es una dieta variada, que considere la variedad vitamínica, más que tomar suplementos.
  8. Dar lactancia materna: Dar lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y prolongarla hasta los 2 años junto con alimentación complementaria, para protección de la madre e hijo. La lactancia materna constituye un factor protector para cáncer de mama pre y post menopáusico y ovario.

Nutrición & Cáncer

Por otra parte, para quienes viven con cáncer, la nutrición también es factor importante si se desea evitar problemas asociados a la patología, principalmente la caquexia, la cual se caracteriza por anorexia, astenia, adelgazamiento con pérdida progresiva de los tejidos corporales e incapacidad para mantener los mecanismos metabólicos y hemostáticos normales, que conduce a una insuficiencia progresiva de las funciones vitales. 

El enfoque para evitar la malnutrición, la cual se determina con un requerimiento calórico aumentado en proteínas y disminución de grasas, también se debe dar un aporte de vitaminas y minerales para así evitar deficiencias y excesos. El líquido, que de preferencia debe ser agua, se aconseja entre 3 a 3.5 litros, con una distribución entre 4 a 5 comidas diarias. Finalmente, es importante que el paciente monitoree constantemente su estado nutricional.

En resumen, el objetivo nutricional es mantener el peso corporal adecuado, ingerir dieta variada, aumentar consumo de frutas y verduras, reducir grasas, limitar el consumir de alcohol. Sin embargo, en el enfermo oncológico pueden aparecer ciertos malestares propio de la patología o del tratamiento que son:

  • Pérdida de apetito: Se aconseja aumentar la ingesta de calorías, proteínas, deben ser frecuentes y poco copiosas en ambiente agradable, se debe limitar la ingesta de líquidos en las comidas.
  • Náuseas y vomito: Se aconseja alimentos friso o a temperatura ambiente, aumentar líquidos, se debe comer y beber despacio, reposando después de las comidas con la cabeza elevada (sentarse a 45 a 90 grados). Se debe limitar olores fuertes, exceso de grasa o líquidos en las comidas y alimentos condimentados en exceso.
  • Diarreas: Se debe consumir alimentos fríos o a temperatura ambiente, y hacer comidas frecuentes y poco copiosas. Se limita la ingesta de fibra, grasa, alimentos productores de gas, cafeína y alcohol
  • Estreñimiento: Aumentar ingesta de líquidos y fibra, además se aconseja ejercicio regular.
  • Problemas de masticación y deglución: Aumentar requerimiento calórico y de proteínas, alimentos blandos y con salsa. No dar alimentos secos