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¿Hablemos sobre obesidad infantil?

En nuestro país es cada vez más alarmantes las cifras de obesidad siendo un problema de salud pública, principalmente por las consecuencias de futuras en enfermedades, como son la diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares, osteoarticulares y degenerativas, con un alto costo para el país.

En cuanto a la obesidad infantil, se ha comprobado que ésta impacta en el rendimiento escolar y la salud mental de los estudiantes. Según las últimas cifras entregadas por la Junaeb en marzo de este año, el 23% de los niños de primero básico son obesos y peor aún, de ellos, el 8,1% sufre de obesidad infantil severa.

Causas principales:

  • Alimentación inadecuada ya sea por ingesta de alimentos altos en grasas y azúcares.
  • Grandes porciones que aumentan la cantidad de calorías por sobre las que necesita.
  • Ingesta desordenada. Es decir, alimentación sin horario fijo.
  • Falta de actividad física rutinaria o falta de ésta.

El principal tratamiento siempre va a ser la alimentación saludable y la actividad física rutinaria. Las dietas restrictivas no son recomendadas en los niños, ya que estos se encuentran en una etapa de crecimiento y desarrollo, por lo que requieren una alimentación balanceada en nutrientes y vitaminas. Por lo tanto, se debe actuar en tres niveles: en primer lugar, en el entorno escolar, con entrega de frutas y verduras en las escuelas, con normas claras de alimentación y un sólido programa de educación nutricional. En segundo lugar, aplicando impuestos a bebidas gaseosas azucaradas y alimentos procesados con alto contenido de grasas, azúcar y sal, junto con subsidiar los alimentos saludables, especialmente verduras y frutas. Por último, aplicando el etiquetado nutricional, que es aquello en lo que más se ha avanzado en Chile en los últimos años.

Además, parte del enfoque nutricional es el estilo de crianza en donde las prácticas que mayormente predicen tendencia a la obesidad y otras dificultades en la alimentación son los del tipo Autoritario y Negligente, ejemplo: amenazar o castigar al niño/a por no comer, quitarle la comida o amenazarlo que no comerá en las próximas horas, hacer de la alimentación el tema principal de la familia, entre otras.  Lo cual nos lleva para combatir la obesidad y los malos hábitos alimentarios mediante estilos respetuoso en el que el adulto a cargo apoya y orienta al niño(a) en su proceso, lo considera, responde frente a la demanda del niño. Este estilo se asocia a alimentación más sana:

  • Respetar el tiempo del niño, pidiéndole que vaya comiendo de a poco y en porciones pequeñas.
  • Alimentar en ambientes tranquilos, pero emocionalmente positivos, en donde comer no es solo el objetivo último y final (sino que también conversar, compartir y relacionarse).
  • Hacer preguntas sobre la comida y la experiencia de comer.
  • Dialogar sobre los gustos, aversiones y tipos de comida.
  • Ayudar al niño a comer.
  • Permitir que el niño vaya aprendiendo a comer solo, dándole su tiempo.

Las guías de la población chilena elaborada por el MINSAL recomiendan:

  1. Para tener un peso saludable, come sano y realiza actividad física diariamente.
  2. Pasa menos tiempo frente al computador o la tele y camina a paso rápido, mínimo 30 minutos al día.
  3. Come alimentos con poca sal y saca el salero de la mesa.
  4. Si quieres tener un peso saludable, evita el azúcar, dulces, bebidas y jugos azucarados.
  5. Cuida tu corazón evitando las frituras y alimentos con grasas como cecinas y mayonesa.
  6. Come 5 veces verduras y frutas frescas de distintos colores, cada día.
  7. Para fortalecer tus huesos, consume 3 veces en el día lácteos bajos en grasa y azúcar.
  8. Para mantener sano tu corazón, come pescado al horno a la plancha, 2 veces por semana.
  9. Consume legumbres al menos dos veces por semana, sin mezclarlas con cecinas.
  10. Para mantenerte hidratado, toma 6 a 8 vasos de agua al día.
  11. Lee y compara las etiquetas de los alimentos y prefiere los que tengan menos grasas, azúcar y sal (sodio)