Se trata de una inflamación del hígado que puede tener distintas causas, siendo la hepatitis viral una de las más frecuentes. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 304 millones de personas vivían con hepatitis B o C crónica en 2022, lo que evidencia la importancia de la prevención, el diagnóstico precoz y el acceso oportuno al tratamiento. Conocer sus factores de riesgo y acudir a controles médicos permite reducir el riesgo de complicaciones como cirrosis o cáncer hepático.
La hepatitis corresponde a una inflamación del hígado que puede originarse por virus, consumo excesivo de alcohol, algunos medicamentos o enfermedades autoinmunes. Dentro de las enfermedades hepáticas, las hepatitis virales son las más frecuentes.
La hepatitis A y E suelen transmitirse por agua o alimentos contaminados y generalmente producen cuadros agudos. En cambio, la hepatitis B y C se contagian por contacto con sangre u otros fluidos corporales y pueden evolucionar a formas crónicas si no se diagnostican oportunamente.
De acuerdo con el Dr. Álvaro Llancaqueo, infectólogo de Clínica Andes Salud Concepción y Presidente del Colegio Médico de Concepción, muchas personas conviven con hepatitis durante años sin saberlo. “Porque en las etapas iniciales puede no generar síntomas. Por eso, el diagnóstico precoz es clave para evitar complicaciones».
Los síntomas de la hepatitis pueden variar según el tipo de enfermedad. Algunas personas no presentan molestias durante largo tiempo, mientras que otras desarrollan signos característicos.
Cuando aparecen síntomas, es frecuente observar cansancio intenso, pérdida del apetito, náuseas, dolor abdominal, orina oscura, deposiciones claras e ictericia, que corresponde a la coloración amarillenta de la piel y los ojos. Ante cualquiera de estas manifestaciones, es recomendable consultar con un profesional de la salud.
El tratamiento de la hepatitis depende de la causa. La hepatitis A generalmente requiere manejo de apoyo hasta la recuperación. La hepatitis B puede necesitar controles periódicos y medicamentos antivirales en determinados pacientes. En tanto, la hepatitis C dispone actualmente de terapias altamente efectivas que logran eliminar el virus en la gran mayoría de los casos.
Según el Dr. Llancaqueo, hoy existen tratamientos capaces de controlar e incluso curar algunos tipos de hepatitis. “Su efectividad depende mucho de un diagnóstico oportuno y un seguimiento médico adecuado».
La prevención de la hepatitis continúa siendo la estrategia más efectiva para disminuir el riesgo de contagio y sus complicaciones.
La vacunación contra la hepatitis A y B, el lavado frecuente de manos, el consumo de agua segura, el uso de preservativo, no compartir agujas ni objetos cortopunzantes y acudir a centros autorizados para tatuajes o piercings son medidas que ayudan a proteger la salud del hígado.
Además, las personas con factores de riesgo, antecedentes de enfermedades hepáticas o exposición a sangre deberían conversar con su médico sobre la necesidad de realizar exámenes preventivos.
El Dr. Llancaqueo afirma que la mejor herramienta frente a la hepatitis sigue siendo la prevención. “Vacunarse, adoptar hábitos seguros y realizar controles cuando existen factores de riesgo puede marcar una diferencia importante en la salud del hígado».
Detectar la hepatitis de manera temprana permite iniciar el tratamiento adecuado, prevenir complicaciones y preservar la función hepática. Si presentas síntomas, factores de riesgo o deseas evaluar tu salud hepática, consulta con un especialista. Reserva tu hora en www.andessaludelloa.cl.
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