fotoc

Hígado graso, un mal silencioso

El hígado graso o también conocido como hígado graso no alcohólico  (HGNA) es la acumulación excesiva de ácidos grasos y  triglicéridos en las células hepáticas. Si no es tratada a tiempo puede traer como consecuencia  fibrosis, cirrosis y hasta cáncer de hígado. El hígado graso no produce síntomas por sí mismo por lo que es considerada una enfermedad “silenciosa”, en algunos personas el hígado puede dañarse en forma inadvertida por años o décadas.

Esta enfermedad está asociada con los siguientes factores de riesgo:

  • Obesidad y Sobrepeso
  • Sedentarismo
  • Diabetes mellitus
  • Malos hábitos de alimentación
  • Hipercolesterolemia
  • Hipertrigliceridemia
  • Circunferencia de cintura elevada (grasa abdominal)

Una forma de diagnosticarlo es mediante pruebas hepáticas: exámenes de laboratorio que miden los niveles de bilirrubina y transaminasa en sangre, dos enzimas que si están elevadas indican que el hígado no está funcionando bien. También se realiza una ecotomografía abdominal para comprobar la presencia de grasa.

Las recomendaciones para el tratamiento del hígado graso son:

  • Perder peso
  • Evitar totalmente el alcohol
  • Ejercitarse regularmente
  • Consumir una dieta balanceada y saludable y buscar consejo dietético especializado
  • Evitar el consumo de medicinas innecesarias
  • Ser evaluado por un especialista con el propósito de valorar su riesgo de enfermedad hepática y descartar otras enfermedades del hígado

Un hígado dañado no puede cumplir al 100% con sus funciones, por ello, una buena alimentación junto con estilos de vida saludables puede ayudar a reconstruir las células dañadas, promoviendo una mejora en el funcionamiento del hígado.  Un plan de alimentación aborda en disminución del peso corporal, aumento del consumo de fibra, disminución de consumo de hidratos de carbono simples, menor consumo de grasas saturadas, mayor consumo de grasa omega 3 y suprimir el consumo de bebidas alcohólicas. Esto se justifica debido a que los carbohidratos simples producen un rápido incremento de la glicemia que trae como consecuencia una mayor liberación de insulina por parte del páncreas que favorecerá el depósito de mayores cantidades de grasa en el hígado, en cuanto el consumo de grasas saturados que además se asocia a riesgo cardiovascular disminuye el colesterol HDL (colesterol bueno) y aumenta el colesterol total y LDL (colesterol malo).

Alimentos recomendados:

  • Avena
  • Arroz integral
  • Pan integral
  • Espinacas
  • Acelgas
  • Espárragos
  • Zanahorias
  • Brócoli
  • Lentejas
  • Manzanas
  • Kiwis
  • Piña
  • Peras
  • Naranja
  • Limón
  • Pomelo
  • Alcachofa

Alimentos prohibidos:

  • Fritos
  • Carnes grasas
  • Embutidos
  • Aceites vegetales
  • Mantequillas
  • Crema
  • Lácteos enteros
  • Quesos grasos
  • Harinas blancas
  • Azúcares procesados
  • Papas fritas
  • Mayonesa
  • Snacks
  • Dulces industriales
  • Pastelería
  • Alcohol
  • Refrescos
  • Zumos envasados
  • Bebidas azucaradas
  • Comida rápida

Nataly Espinoza, nutricionista de Clínica Andes Salud El Loa, entrega una minuta de ejemplo para quienes sufren de este mal.

Desayuno

Leche descremada + 1 tostada integral con palta y tomate + 1 vaso jugo fruta natural.

Colación

Fruta picada con una cucharadita de avena

Almuerzo

Sopa de verduras + Pescado al pomodoro con ensalada de alcachofas, quínoa, tomate y lechuga + 1 vaso de agua con rodajas de menta y limón (endulzante a gusto)

Once

Yogurt descremado con cereal integrales + Fruta

Cena

Sopa crema de alcachofa natural + Pechuga pollo grille con guiso de verduras con semillas sésamo

CHIA: Las semillas deben estar previamente remojadas durante 15 a 20 minutos para que se ablanden. En ayuno tomar un vaso con agua más chia (1 cda) y antes de dormir otro vaso más.