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Enfermedades de invierno

Falta poco menos de un mes para que se dé inició a la temporada invernal y con ella, la llegada de diferentes enfermedades. En este Consejo del Doctor te explicaremos las características y diferencias existentes entre ellas.

 

¿Por qué nos resfriamos? Pueden ser muchos los factores que influyen para que esto suceda, pero sin lugar a dudas, cuando se acerca el invierno y baja  la temperatura tendemos a abrigarnos bastante y, a veces, se da una situación bastante común que puede derivar en complicaciones respiratorias; los problemáticos cambios de temperatura.

Es por esto, que se hace necesario detectar las distintas enfermedades respiratorias propias del invierno que se avecina, a continuación te indicamos sus síntomas y recomendaciones, así como una pequeña guía de prevención.

Resfrío común

Es la afección más frecuente sin discusión, pero cuidado pues no debe confundirla con una rinitis alérgica o una bronquitis. Son muchas las personas que denominan resfrío a cualquier enfermedad respiratoria, y no es así. El resfrío común es una infección de carácter viral que inflama o irrita la mucosa nasal y la faringe (garganta), dando síntomas de romadizo, dolor de garganta, estornudos, sin o con escasa fiebre y algo de tos.

El contagio se efectúa de persona a persona a través de las secreciones, la tos o los estornudos delante de alguien. También se transmite por las manos u objetos contaminados (por ejemplo, las barandas de microbuses o manillas de puertas), así que no siempre guarda relación con verse expuesto directamente con otros enfermos.

No es que el virus ande “volando” en el ambiente, sino más bien es que la gente actúa como trasmisora. Por lo tanto, si deseamos prevenirnos de contagios, la mejor forma es evitando el contacto con personas enfermas, cubrir la boca con el brazo al toser o estornudar, y ser lo más cuidadoso posible con el lavado de manos. 

Aunque en ocasiones se requiere analgésicos, no se necesita antibióticos. Generalmente, se trata de una enfermedad benigna, autolimitada y de buena evolución, pero que debe cuidarse ya que puede ser la puerta de entrada para una infección más severa, sobretodo en personas con factores de riesgo, como niños muy pequeños, fumadores o enfermos crónicos.

Influenza

También llamada gripe, es una enfermedad respiratoria contagiosa causada por  el virus de la Influenza. Provoca cuadros habitualmente leves pero en algunos casos pueden llegar a ser de gravedad. Se caracteriza por la alta fiebre, dolor de cabeza, tos seca, dolores musculares, cansancio y secreción nasal. Puede ser, incluso, que su hijo tenga también algo de diarrea y algunos vómitos.

También se trasmite de persona a persona a través de las gotitas que quedan suspendidas en el aire a una distancia menor a un metro después de que un enfermo tose o estornuda. Por lo tanto, el virus de la Influenza tampoco anda en el aire, sino que se trasmite por este mecanismo o por objetos y manos contaminadas.

Se diferencia del resfrío común porque el resfrío es menos grave, provoca menos fiebre y no hay tanto compromiso general, abundando más la secreción nasal.

La prevención es similar a lo de otras enfermedades respiratorias, es decir, lavado de manos, cubrirse la boca con el brazo al toser, usar pañuelos desechables, evitar la exposición al humo del tabaco, el hacinamiento o a concurrir a lugares con mucha gente, sobre todo con niños pequeños. Además, existe una vacuna que está orientada a los grupos de mayor riesgo, como los niños de 6 meses a 2 años, adultos de más de 65 años y enfermos con patologías crónicas.

En la mayoría de los casos, el tratamiento se realiza con medidas generales como reposo, tomar líquidos abundantes y, eventualmente, analgésicos. En algunas personas de riesgo, se les puede tratar con antiviral, pero para ello, debes consultar con el especialista.

¿Quién tiene un más alto riesgo de complicaciones?

  • Niños entre 6 y 23 meses de edad.
  • Personas de 65 años de edad o mayores.
  • Personas de cualquier edad con enfermedades crónicas (por ejemplo, enfermedades cardíacas o pulmonares, asma, diabetes e infección por VIH y toda enfermedad que disminuya las defensas).
  • Mujeres embarazadas.

Algunas complicaciones causadas por la influenza son:

  • Deshidratación.
  • Neumonía bacteriana.
  • Empeoramiento de enfermedades crónicas (como insuficiencia cardíaca congestiva, el asma y la diabetes).
  • Los niños pueden padecer también sinusitis y otitis.

Bronquitis obstructiva

Se conoce popularmente como “la del pechito apretado”. Se trata de un estrechamiento de los bronquios que limita el paso del aire, manifestándose como dificultad respiratoria. Sus causas son variadas, principalmente virales, alérgenos y bacterias, a los que se agregan factores como el frío y la contaminación. Puede ser recurrente, es decir, que se repiten en el tiempo. Principalmente, afecta a los más pequeños, aunque en niños más grandes puede estar asociada a otras patologías como el asma. Cuando un lactante se infecta por primera vez de un virus especial denominado “virus respiratorio sincicial”, puede desarrollar un cuadro obstructivo más serio llamado bronquiolitis.

La obstrucción bronquial se manifiesta con silbidos, dificultad para botar el aire y quejidos, tos agobiante que lo hace vomitar o le impide dormir o alimentarse. Se debe evaluar si hay decaimiento, fiebre, rechazo alimentario, retracción del tórax o “hundimiento del pechito” al respirar. En estos casos, el niño debe ser evaluado rápidamente en un Servicio de Urgencia para su manejo y cuidado.

Es muy importante destacar que la mayoría de los niños que tienen tos y flemas, no están necesariamente obstruidos, sino que solamente pueden padecer inflamaciones de la vía aérea alta.

En general, la mejor prevención es vacunar cada vez que corresponda, incluida la vacuna contra la Influenza. También, el lavado de manos, evitar el tabaquismo pasivo (o sea, que nadie fume en la casa) y el contacto con otras personas enfermas. En cuanto al uso de inhaladores y otros remedios, deben ser indicados por su médico.

Neumonía

La neumonía afecta a un sector del pulmón, mientras que la bronconeumonía afecta a varias zonas de ese mismo órgano. Aunque parece que una sea más grave que la otra, no tienen grandes diferencias. Son infecciones que comprometen al pulmón mismo y no solo a la vía aérea o bronquios, como ocurre en la bronquitis. Se produce invasión del pulmón por los microorganismos -como bacterias y virus-, que pueden afectar a cualquier persona. Sin embargo, suele ser más frecuente en niños pequeños, pacientes con factores de riesgo como prematuros, personas que suelen estar en ambientes con humo de tabaco o que padecen patologías crónicas, especialmente si usan oxígeno en su casa.

La mayoría de infecciones respiratorias no derivan a una neumonía, pero algunos pacientes que tienen las defensas más débiles o en que el microorganismo se manifiesta de una manera más agresiva, pueden ver cómo una enfermedad respiratoria más leve se convierte en una neumonía o bronconeumonía.

Las medidas preventivas son iguales a las descritas para el resto de patologías respiratorias antes explicadas. Y en cuanto al manejo, lo más importante es el diagnóstico oportuno, en el que los padres pueden ayudar fijándose si hay tos, dificultad respiratoria, quejido, retracción del pecho al respirar, decaimiento, rechazo alimentario o fiebre importante de difícil manejo. Ante estos síntomas, el pequeño debe ser evaluado por su médico o en algún Servicio de Urgencia. En general, se manejan con antibióticos y, en algunos casos, se apoya con medidas generales como la hidratación o antipiréticos. En casos más graves, puede incluso requerir hospitalización con necesidad de aportar oxígeno.

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Hábitos de salud para prevenir el contagio de tus hijos

  • Evita que tu hijo se acerque a personas que están enfermas o evita acudir de visita a casas donde hay adultos u otros niños enfermitos.
  • Del mismo modo, cuando esté enfermo, evita exponerlo a otras personas para protegerlas y así no se enfermen también. Es preferible dejarlo en casa, evitando que asista a la escuela o lugares públicos.
  • Enséñale a que se cubra la boca y la nariz con un pañuelo cuando tosa o estornude.
  • Recuerda que, con frecuencia, los gérmenes entran en otra persona cuando ésta toca algo contaminado y luego se toca los ojos, nariz o boca. Por eso es fundamental que lave sus manos frecuentemente, protegiéndole de estos gérmenes.
  • Evita asistir con los niños a lugares con muchas personas, como centros comerciales, cines o supermercados.
  • Ventila bien tu casa.
  • Mantén temperaturas adecuadas en la casa, evita el frío y la humedad, pero no sobrecalientes el ambiente.
  • Procura mantener momentos de vida al aire libre abrigando adecuadamente a tus hijos y evitando temperaturas extremas.  

 

Fuente: Diario Mi Hijo Ed. 05, Sociedad Chilena de Pediatría.